Terminar los estudios y recibir el título representa el cierre de una etapa, pero también abre una pregunta que muchos jóvenes se hacen: ¿Cómo consigo mi primer empleo si todavía no tengo experiencia laboral? La parte dificil recién comienzas cuando te gradúas. Obtener un empleo de tu profesión, de lo que te gusta, lo que elegiste ejercer para ganar dinero y establecerte financieramente.
Obtener un empleo sin experiencia previa
La situación puede parecer complicada cuando una oferta solicita experiencia previa incluso para puestos de nivel inicial. Sin embargo, un recién graduado no parte de cero. Durante los años de estudio probablemente adquirió conocimientos, realizó proyectos, resolvió problemas, trabajó en equipo, hizo presentaciones, participó en actividades y desarrolló habilidades que pueden tener valor en el mundo laboral.
Consejos para obtener un empleo luego de graduarte
La clave
está en aprender a convertir todo eso en una presentación profesional de uno
mismo.
No esperes a tener el título para empezar
Uno de los mejores
momentos para comenzar a prepararse para el mercado laboral es antes de la
graduación. No es necesario esperar a tener el diploma para investigar qué
empresas contratan profesionales de tu área, qué requisitos suelen pedir o qué
conocimientos adicionales pueden ayudarte.
Incluso
mientras todavía estudias puedes comenzar a construir un currículum, reunir
certificados, organizar tus proyectos y crear contactos relacionados con tu
profesión.
Esto también
permite detectar con anticipación qué conocimientos te hacen falta. Si
descubres que muchas vacantes solicitan determinado programa, idioma o
herramienta que todavía no dominas, tienes tiempo para aprenderlo.
Tu falta de experiencia no significa que no tengas nada que ofrecer
Aquí está
uno de los errores más comunes de quienes buscan su primer empleo: pensar que,
como nunca han tenido un puesto formal, no tienen experiencia que mostrar.
Imagina a
una persona que estudió diseño y durante su carrera realizó varios proyectos.
Aunque ninguno haya sido un trabajo formal, esos proyectos permiten demostrar
lo que sabe hacer.
Lo mismo
ocurre con un estudiante de informática que desarrolló una aplicación, alguien
de administración que realizó un proyecto empresarial, un estudiante de
educación que hizo prácticas o una persona que participó en actividades de
voluntariado.
No es
necesario inventar experiencia. Lo importante es presentar correctamente la
experiencia que ya has adquirido en otros contextos.
Convierte tus proyectos en una carta de presentación
Los proyectos
realizados durante los estudios pueden ser especialmente útiles cuando todavía
no existe una trayectoria laboral extensa.
En lugar de
escribir solamente:
"Proyecto
universitario de marketing"
puedes
explicar brevemente qué hiciste:
"Desarrollé
una propuesta de marketing para un negocio local, investigando el público
objetivo y planteando estrategias para mejorar su presencia digital."
La segunda
descripción permite entender qué habilidades utilizaste.
Puedes hacer
lo mismo con:
- Proyectos académicos.
- Investigaciones.
- Prácticas profesionales.
- Trabajos independientes.
- Voluntariados.
- Concursos.
- Actividades estudiantiles.
- Proyectos personales.
Esto resulta
particularmente útil en áreas donde mostrar lo que sabes hacer puede ser tan
importante como mencionar dónde trabajaste anteriormente.
Prepara un currículum que hable de ti
El
currículum de un recién graduado no necesita parecerse al de alguien que lleva
veinte años trabajando.
En esta
etapa conviene dar mayor importancia a aquello que demuestra tu preparación.
Puedes incluir:
Formación
académica: carrera,
institución y año de graduación.
Proyectos
relevantes: trabajos
académicos o personales relacionados con el puesto.
Prácticas: aunque hayan sido parte de tu
formación.
Cursos y
certificaciones:
especialmente aquellos relacionados con el empleo que buscas.
Habilidades: programas, herramientas, idiomas y
conocimientos técnicos que realmente dominas.
Actividades
y voluntariado: cuando
hayan permitido desarrollar capacidades relacionadas con el trabajo.
Un buen
currículum no consiste en llenar una página con información. Consiste en
conseguir que, después de leerlo, el empleador tenga una idea clara de qué
sabes hacer y qué podrías aportar.
No envíes el mismo currículum a todas las empresas
Supongamos
que una persona recién graduada tiene conocimientos de diseño, edición de video
y redes sociales. Si encuentra una vacante de diseñador gráfico y otra de
asistente de marketing, podría presentar su perfil de manera ligeramente
diferente en cada una.
No significa
inventar habilidades ni modificar los hechos. Significa dar prioridad a la
información que resulta más relevante para cada puesto.
Antes de
enviar una solicitud, lee detenidamente la descripción de la vacante.
Identifica qué conocimientos solicita la empresa y revisa cuáles de ellos
realmente puedes demostrar.
Busca empleos de nivel inicial
Un recién
graduado no debería limitar su búsqueda únicamente a puestos que llevan
exactamente el nombre de su profesión.
También
existen oportunidades como:
- Asistente.
- Auxiliar.
- Analista junior.
- Técnico.
- Ejecutivo junior.
- Trainee.
- Pasante.
- Asistente administrativo.
- Puestos de apoyo relacionados
con su especialidad.
El primer
empleo no tiene que representar el punto más alto de tu carrera. Su función
puede ser ayudarte a entrar al campo profesional y comenzar a acumular
experiencia real.
Haz que otras personas sepan que estás buscando
trabajo
No todas las
oportunidades llegan a través de un anuncio público.
Profesores,
compañeros de universidad, antiguos supervisores de prácticas, familiares y
conocidos pueden saber de una empresa que está buscando personal.
Por eso,
decir de manera profesional que estás buscando tu primera oportunidad puede ser
útil.
No se trata
de pedirle a alguien que te consiga un empleo. Puedes simplemente comunicar que
terminaste tus estudios, explicar qué área te interesa y preguntar si conoce
alguna oportunidad relacionada con tu perfil.
Una conversación
puede llevar a otra y, en ocasiones, una recomendación puede conseguir que tu
currículum llegue a la persona adecuada.
Cuida tu presencia profesional en Internet
Antes de
comenzar a enviar solicitudes, revisa qué información pública aparece sobre ti
en Internet.
Si tienes un
perfil profesional en LinkedIn u otra plataforma relacionada con tu área,
procura mantenerlo actualizado. Utiliza una fotografía apropiada, indica tu
formación y describe claramente tus principales conocimientos.
También
puedes utilizar Internet para mostrar tu trabajo.
Por ejemplo,
un diseñador puede crear un portafolio; un programador puede mostrar sus
proyectos; un fotógrafo puede organizar sus mejores trabajos; y alguien
dedicado a la escritura puede presentar ejemplos de sus textos.
No basta con
decir que sabes hacer algo cuando puedes demostrarlo.
Prepárate para responder una pregunta difícil
Es posible
que durante una entrevista te pregunten:
"¿Por
qué deberíamos contratarte si no tienes experiencia?"
No necesitas
sentirte incómodo por ser recién graduado.
Una
respuesta efectiva puede explicar qué has aprendido, qué has realizado durante
tu formación y por qué estás preparado para seguir aprendiendo dentro de la
empresa.
Por ejemplo:
"Estoy
comenzando mi carrera profesional, pero durante mis estudios desarrollé
conocimientos en esta área y tuve la oportunidad de aplicarlos en diferentes
proyectos. Sé que todavía tengo mucho por aprender y precisamente por eso estoy
buscando una oportunidad donde pueda aportar lo que ya sé y continuar
desarrollándome."
La respuesta
debe adaptarse a cada persona y, sobre todo, ser verdadera.
Aprovecha las entrevistas aunque no consigas el puesto
Una
entrevista que termina con un "no" no necesariamente fue una pérdida
de tiempo.
Cada
entrevista puede ayudarte a descubrir qué preguntas suelen hacerte, qué
aspectos de tu perfil debes explicar mejor y qué conocimientos necesitas
fortalecer.
Después de
varias entrevistas, probablemente tendrás más seguridad para expresarte y
presentar tus capacidades.
Si una
empresa no te selecciona, no significa automáticamente que hayas fracasado.
Puede haber elegido a alguien con mayor experiencia o cuyo perfil coincidía
mejor con una necesidad específica.
Sigue aprendiendo mientras buscas
Buscar
empleo y continuar preparándote no son actividades separadas.
Si durante
tu búsqueda descubres que las empresas de tu área solicitan conocimientos que
todavía no tienes, puedes aprovechar el tiempo para desarrollarlos.
Un curso,
una certificación, un proyecto personal o incluso practicar por cuenta propia
puede ayudarte a regresar al mercado laboral con algo nuevo que mostrar.
Además,
aprender mientras buscas empleo evita que sientas que estás simplemente
esperando una oportunidad.
No aceptes cualquier cosa solamente por ser tu primer
empleo
Conseguir el
primer trabajo es importante, pero eso no significa que debas aceptar cualquier
propuesta sin analizarla.
Antes de
aceptar, revisa aspectos como las funciones del puesto, el horario, la
remuneración, las posibilidades de aprendizaje, el ambiente de trabajo y las
condiciones ofrecidas.
Un primer
empleo debería ayudarte a avanzar, aprender y construir experiencia. Si una
oportunidad no coincide completamente con tus expectativas, puedes evaluar sus
ventajas y desventajas antes de tomar una decisión.
La búsqueda puede tomar tiempo
Una de las
cosas que más puede afectar a un recién graduado es compararse constantemente
con compañeros que consiguieron trabajo antes.
Cada persona
tiene un camino diferente.
Alguien
puede encontrar empleo pocas semanas después de graduarse, mientras otra
persona puede tardar varios meses. Lo importante es utilizar ese tiempo para
mejorar la estrategia: revisar el currículum, ampliar la búsqueda, fortalecer
conocimientos, preparar mejor las entrevistas y buscar nuevas formas de
presentar tu trabajo.
La primera oportunidad no siempre aparece donde la estabas buscando.
Tu primer empleo es el comienzo, no el final
Conseguir el
primer empleo puede parecer una enorme dificultad porque es la primera vez que
debes convencer a una empresa de que confíe en tus capacidades profesionales.
Pero
recuerda algo importante: nadie comienza una carrera teniendo años de
experiencia.
La
experiencia se construye precisamente cuando alguien te da la primera
oportunidad.
Por eso, si
acabas de graduarte, no centres toda tu atención en lo que todavía te falta.
Identifica lo que ya sabes, demuestra lo que puedes hacer, continúa
preparándote y busca oportunidades en las que puedas crecer.
Tu título
demuestra que terminaste una etapa de formación. Ahora corresponde convertir
todo lo aprendido en experiencia y comenzar a construir tu propio camino
profesional.
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