No es necesario esperar a que una persona tenga un
empleo o reciba grandes cantidades de dinero para hablarle sobre ahorro.
Incluso un niño que recibe una pequeña cantidad para comprar una merienda puede
comenzar a descubrir que no siempre es necesario gastar todo lo que tiene.
¿Por qué es importante enseñar a ahorrar a los niños?
Durante la niñez se forman muchos de los hábitos que
posteriormente se convierten en parte de la vida cotidiana. Por eso, enseñar a
administrar el dinero desde temprana edad puede ayudar a desarrollar una
relación más consciente con los gastos.
Un niño que aprende que puede guardar una parte de lo
que recibe empieza a entender algo muy importante: tener dinero disponible
no significa que deba gastarlo inmediatamente.
Esta
sencilla idea puede convertirse con el tiempo en una herramienta para tomar
mejores decisiones económicas.
El ahorro enseña a establecer metas
Ahorrar
resulta mucho más interesante para un niño cuando existe un objetivo concreto.
Por ejemplo, puede proponerse reunir dinero para
comprar un libro, un juguete, materiales para realizar una manualidad o
cualquier otro objeto que realmente desee. De esta manera, guardar dinero deja
de sentirse como una obligación y se convierte en un pequeño proyecto personal.
Cada vez que consigue acercarse a su meta, también
descubre que la constancia tiene resultados.
Este aprendizaje puede trasladarse posteriormente a
objetivos más importantes, como ahorrar para adquirir algo necesario, realizar
un viaje, continuar sus estudios o afrontar un gasto inesperado.
Aprender a diferenciar entre lo que quiero y lo que necesito
Uno de los aprendizajes más valiosos relacionados con
el dinero es distinguir entre una necesidad y un deseo.
Los niños están expuestos constantemente a anuncios,
juguetes, videojuegos, golosinas y otros productos que pueden despertar el
deseo de comprar. Enseñarles a detenerse un momento antes de gastar puede
ayudarles a preguntarse:
¿Realmente lo necesito o simplemente lo quiero en este
momento?
No se trata de impedir que los niños disfruten de su
dinero. Al contrario, también es saludable que aprendan que ahorrar y gastar
pueden formar parte de una misma planificación.
El ahorro fortalece la responsabilidad
Cuando un niño tiene una pequeña cantidad de dinero
bajo su responsabilidad, puede comenzar a tomar decisiones sencillas.
Puede decidir cuánto guardar, cuánto utilizar y qué
hacer cuando alcanza una determinada cantidad. Los padres pueden acompañarlo
durante este proceso sin tomar todas las decisiones por él.
De esta manera, el ahorro también se convierte en una
oportunidad para desarrollar responsabilidad y autonomía.
Ahorrar no depende de recibir mucho dinero
Una idea equivocada es pensar que solamente se puede
ahorrar cuando se dispone de bastante dinero. En realidad, el hábito puede
comenzar con cantidades muy pequeñas.
Un niño que recibe una cantidad determinada puede
acostumbrarse a separar una parte antes de pensar en gastarla. Lo importante
durante esta etapa no es cuánto dinero consigue reunir, sino la práctica de guardar
de manera constante una parte de lo que recibe.
Con el tiempo, esa costumbre puede resultar más
importante que la cantidad inicial.
Una alcancía puede convertirse en una herramienta de
aprendizaje
Una alcancía sencilla puede ser suficiente para
comenzar con el hábito del ahorro desde temprana edad.
Para hacerlo más educativo, los padres pueden ayudar
al niño a establecer una meta y llevar un pequeño registro de sus avances.
Incluso pueden utilizar una libreta donde anote cuánto ha guardado y cuánto le
falta para alcanzar su objetivo.
También puede ser interesante utilizar diferentes
recipientes para separar el dinero destinado a ahorrar, gastar y compartir.
Esto permite introducir de una manera sencilla conceptos relacionados con la
planificación y el uso responsable de los recursos.
¿Qué pueden hacer los padres para fomentar el ahorro?
Los adultos tienen un papel importante porque los
niños aprenden mucho observando lo que sucede en casa. Algunas prácticas
sencillas pueden ayudar:
- Establecer
una meta de ahorro adecuada para la edad del niño.
- Enseñarle
a guardar una pequeña parte del dinero que recibe.
- Evitar
que el ahorro se convierta en un castigo.
- Permitirle
tomar decisiones sencillas sobre su propio dinero.
- Explicarle
de forma clara por qué algunas compras son necesarias y otras pueden
esperar.
- Celebrar
el esfuerzo y la constancia, no solamente la cantidad ahorrada.
- Hablar
sobre el dinero con naturalidad y sin hacer que sea un tema complicado.
También es importante evitar utilizar el ahorro como
una fuente de miedo. El objetivo no es que el niño crezca pensando que gastar
dinero siempre está mal, sino que aprenda a utilizarlo con responsabilidad.
El valor de esperar
Ahorrar también enseña una habilidad que puede
resultar difícil incluso para los adultos: aprender a esperar.
Cuando un niño decide no gastar inmediatamente todo el
dinero que tiene para alcanzar una meta, está practicando la paciencia y el
autocontrol. Comprende que algunas cosas pueden esperar y que conseguir algo
que realmente desea puede requerir tiempo y esfuerzo.
Este aprendizaje va más allá del dinero. La capacidad
de esperar, planificar y mantener un objetivo puede ser útil en los estudios,
los proyectos personales y muchas otras situaciones de la vida.
El ahorro como preparación para el futuro
Nadie puede saber exactamente qué situaciones
económicas encontrará a lo largo de su vida. Sin embargo, aprender desde
pequeño a planificar los recursos disponibles puede proporcionar una base para
enfrentar mejor diferentes circunstancias.
El niño que comienza guardando unas monedas puede
convertirse en un adolescente que administra su dinero con mayor conciencia y,
posteriormente, en un adulto capaz de establecer objetivos financieros y prepararse
para gastos importantes.
Por supuesto, aprender a ahorrar no garantiza por sí
solo una buena administración del dinero. También será necesario aprender otros
aspectos, como elaborar presupuestos, evitar deudas innecesarias, comparar
precios y tomar decisiones financieras informadas. Pero desarrollar el hábito
desde la infancia constituye un buen punto de partida.
Enseñar a ahorrar también es enseñar a pensar
Más que enseñar a los niños simplemente a guardar
dinero, el verdadero propósito del ahorro es ayudarlos a desarrollar una forma
más consciente de tomar decisiones.
Antes de gastar, pueden aprender a pensar; antes de
comprar, pueden comparar; y antes de abandonar una meta, pueden recordar por
qué comenzaron.
Por eso, el ahorro desde la niñez no debe verse
únicamente como una cuestión económica. Es también una oportunidad para enseñar
responsabilidad, paciencia, organización, planificación y perseverancia.
La importancia del ahorro desde la niñez está en el
hábito y en los aprendizajes que se construyen alrededor de él. No importa si
el primer ahorro consiste en unas pocas monedas: lo significativo es que el
niño descubra que puede establecer una meta, organizar sus recursos y trabajar
poco a poco para alcanzarla.
Con orientación y buenos ejemplos en casa, ahorrar
puede convertirse en una experiencia sencilla y positiva que prepare a los
niños para tomar decisiones más responsables con el dinero durante su
adolescencia y vida adulta.
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